Enfermedades de las plantas de Interior

El hecho de encontrarnos en un entorno más o menos aislado, no significa que las plantas de interior no padezcan también el ataque de parásitos, ni que tampoco sufran enfermedades. Es cierto que el número de enemigos es menor, pero conviene conocer algunas de las principales plagas que pueden presentarse. Las enfermedades, en la mayoría de los casos, debidas a errores de mantenimiento o causadas por microorganismos.

enfermedades de las plantas de interior

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Principales enemigos de las plantas de interior

Nuestras plantas tienen dos grupos de enemigo. Por un lado, están los virus, bacterias y hongos. Por otro, los pequeños invertebrados. Los primeros son seres diminutos y a menudo, solo perceptibles por los daños síntomas de los daños que cusan, provocando lo que conocemos como enfermedades. Los segundos a menudo quedan ocultos y resultan difíciles de detectar, aunque podemos observarlos con la ayuda de una lupa.

Los daños que los invertebrados causan son de distinta naturaleza. Unas veces son puramente mecánicos, devorando las hojas o los tallos. Otras indirectos, favoreciendo la aparición de virus o como vehículos de enfermedades de tipo fisiológico. Estos invertebrados son los conocidos con el nombre de plaga.

En este artículo, vamos a ver con detalle las Enfermedades de las plantas de interior, vamos a hablaros de los parásitos.

Los parásitos: las plagas

Las plagas que principalmente afectan a las plantas de interior, son las invasiones de ácaros e insectos. En el caso de los insectos, pueden ser de dos tipos: chupadores, como los pulgones, que debilitan la planta al quitarles la sabia, o mordedores, como las orugas de las mariposas, que devoran las hojas.

A continuación, vamos a describir las principales plagas.

Pulgones:

son insectos que miden entre 0,5 y 6 mm, de color amarillento, verdoso o negruzco, según la especie. Aparecen siempre en gran número. Se sitúan con preferencia sobre las hojas jóvenes y en los extremos de los brotes, donde les resulta más fácil perforar la cubierta vegetal y chupar la savia. Se reproducen con gran rapidez. Si su número es muy elevado, pueden debilitar la planta, e incluso producirles la muerte. Las hojas afectadas se deforman.

Además de los daños directos que causan, secretan una sustancia pegajosa y dulzona (que atrae mucho a las hormigas) sobre la que se desarrollan con facilidad numerosos hongos, algunos de ellos inofensivos (aunque obstruyen los estomas de las hojas), pero otros responsables de diversas enfermedades.

Araña roja:

a pesar de su aspecto, no es un arácnido (aunque está emparentado con ellos) sino un ácaro. Es de muy pequeño tamaño que, a simple vista, se ve como un punto rojo sobre planta. Se alimenta de la savia y se desarrolla mejor en ambientes cálidos y secos, por lo que si se detecta su presencia lo mejor es humedecer algo ambiente. Es un artrópodo muy prolífico, que puede dar varias generaciones al año y que se desplaza a gran velocidad, por lo que puede invadir con facilidad plantas vecinas.

Cochinilla:

insecto cubierto de un caparazón, que según las especies puede ser de color pardo o estar revestido de pelusa blanquecina. Se alimenta de la savia que chupa en los tallos y en el envés de las hojas, aunque también aparece sobre los brotes y yemas. Secreta una sustancia pegajosa, similar a la de los pulgones, que produce los mismos efectos. Puede dar una o varias generaciones al año. Conviene eliminarlas en cuanto se detecte su presencia, ya que después resulta más difícil. Una manera sencilla es pasar un algodón impregnado en alcohol en las áreas en las que se acumula.

Mosca blanca:

Este pequeño insecto parece una polilla blanca, y es fácil de identificar. Se asienta sobre el envés de las hojas y se alimenta igualmente de la savia de la planta, en particular la de los tallos blandos. Cuando hay muchos individuos, al regar o agitar la planta, se les ve revolotear a su alrededor. Se desarrolla bien en ambientes cálidos y húmedos.

Orugas:

se trata de las larvas de mariposas y escarabajos. Son muy voraces y pueden causar graves daños a las hojas y a los tallos, provocando a menudo se muerte.

Colémbolos:

insectos de tamaño muy pequeño y desprovistos de alas. Viven en el sustrato y atacan las raíces de las plantas. En el caso de los plantones jóvenes, el ataque de los colémbolos puede destruirlos. Su presencia se detecta al regar, pues entonces saltan.

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Los principales causantes de enfermedades en las plantas son los hongos, seguidos de virus y bacterias, responsables a su vez de numerosas afecciones, a veces graves, que obligan a destruir la planta para evitar su propagación.

La prevención es, en estos casos, importantísima. Si se detecta una enfermedad causada por estos microorganismos, se tratará de inmediato con alguno de los productos que se venden en los centros de jardinería. Además, se eliminarán todos los restos enfermos del vegetal (hojas, tallos, etc.), de modo que no puedan contagiar a otros ejemplares.


Estas enfermedades suelen aparecer como consecuencia de problemas previos, ya sea a causa de una plaga o por enfermedades fisiológicas debidas a errores en el mantenimiento. Por ese motivo, es importante cuidar las plantas correctamente y evitar las situaciones de estrés (corrientes de aire frio, ‘5exceso de calefacción, etc.), tan frecuentes en las viviendas, que las debilitan y facilitan la entrada de los microorganismos.

Enfermedades de las plantas, las más comunes

Moho gris:

se manifiesta en forma de manchas de color pardo que aparecen sobre los tallos y las hojas, que, a continuación, se cubren de un tomento blanquecino o grisáceo.

Fusariosis:

aparece especialmente sobre las hojas, en particular a lo largo de
los nervios, en forma de manchas de color castaño que se van secando.

Las enfermedades de las plantas suelen ser casi siempre por fallos en el mantenimiento de las mismas.

Oídio:

tallos y hojas adquieren una consistencia harinosa. Las hojas pierden su color, se vuelven parduscas y acaban por morir.

Gangrena de los bulbos:

en el exterior, la enfermedad se manifiesta por el color amarillento que adquieren las hojas, mientras que bajo tierra el bulbo se cubre de un moho blanquecino y se pudre.

Septoriosis:

las hojas comienzan a ponerse amarillentas, el color se oscurece, aparecen puntos negros y acaban por secarse.

Mildiu:

las hojas se cubren de un tomento blanquecino por el envés, el haz queda con manchas, de color amarillento pálido. La planta acaba por morir.

Roya:

se distingue por las manchas de color pardo-rojizo que cubren tallos y hojas. Más adelante, esas manchas se oscurecen y las partes afectadas mueren.

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Mildiu    Septoriosis

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           Oidio

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Fusariosis Moho gris

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           Roya

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